Plus Ultra
Lo que una clase de Sociales puede enseñarnos para mirar un poco más allá
No nos ha pillado por sorpresa la locución adverbial «Plus Ultra» porque llevamos meses escuchando hablar de ella. Sin embargo, en cuanto se ha vinculado al auto judicial que sitúa, por primera vez, a un expresidente del Gobierno de España como investigado por una serie de presuntos hechos delictivos, la ciudadanía ha empezado a hablar de «Plus Ultra».
De «Plus Ultra» y de lo que suele ocurrir en este tipo de casos, donde la discusión acaba desplazándose al terreno de las preferencias políticas y no al de las ideas. Personas que se identifican con posiciones de derechas denigran cualquier presunta actuación de Zapatero por el simple hecho de ser socialista. Y personas de izquierdas o progresistas entienden que todo responde a un montaje del poder judicial contra el Gobierno actual. La realidad es que, al menos yo, echo de menos una conversación tranquila y sosegada centrada en lo técnico.
Yo mismo todavía no he terminado de leer el auto judicial completo porque siempre me gusta acudir a la fuente original antes de sacar conclusiones. Pero esto tampoco es una novedad. Llevamos demasiado tiempo viendo cómo el debate político sereno, el que debería desarrollarse en el ámbito de las ideas, se ha trasladado a lo personal, como si desde ahí fuéramos a solucionar los principales problemas que afectan a la ciudadanía. Quienes están en contra del Gobierno solo reclaman un cambio. Quienes lo apoyan lo defienden incluso cuando resulta indefendible.
En relación con «Plus Ultra» hay una realidad que ahora muchos descubren como si fuera algo nuevo, cuando en realidad forma parte de las señas de identidad de nuestro país y de aquello que ayudó a construir el sistema democrático que nació con la Transición. Un sistema que, aun con todas sus imperfecciones y aspectos mejorables, ha permitido el mayor periodo de estabilidad democrática que recuerda la historia reciente de España.
El artículo 1.º de la Ley 33/1981, de 5 de octubre, del Escudo de España, recoge que el escudo estará acompañado de dos columnas de plata, con base y capitel de oro, sobre ondas azules y plateadas, coronadas una con corona imperial y otra con corona real. Rodeando ambas columnas aparece una cinta roja con letras doradas: en la diestra «Plus» y en la siniestra «Ultra».
Tan solo tienes que fijarte en cualquier publicación donde esté el escudo nacional para encontrar la inscripción «Plus Ultra». Sin embargo, estoy convencido de que hay ciudadanos que hasta estos días no sabían que «Plus Ultra» no es solo el nombre de una compañía aérea situada en el centro de la presunta trama que estamos conociendo. Y eso dice mucho de las carencias que seguimos teniendo en el sistema educativo cuando hablamos de formación ciudadana y conocimiento de nuestra propia historia.
«Plus Ultra», en su origen, está ligado a la construcción histórica de España. Ya en la Antigüedad, las columnas de Hércules asociadas al peñón de Gibraltar y al norte de África aparecían vinculadas a la expresión «Non plus ultra», que venía a significar que más allá de ese punto no existía nada. Hasta que Cristóbal Colón demostró en 1492 que sí, que había un más allá.
Y esto no lo he buscado en Wikipedia ni me lo ha explicado ninguna inteligencia artificial. Lo recuerdo de una clase de Sociales de la EGB (la del típico libro azul que en la portada tenía distintos recuadros de colores) en la que Don Luis, tirando de pizarra, nos habló de ello y que hasta entonces solo asociábamos al club de fútbol del pueblo que se llamaba, y sigue llamándose, Plus Ultra. Desde entonces, cada vez que veo el escudo nacional asocio automáticamente esas dos columnas con el «Plus Ultra». Según nos decía él, aquella expresión venía a representar que no hay límites y que siempre se puede ir un poco más allá. Viéndolo con perspectiva, esa clase de Don Luis me sigue acompañando hoy en día.
Son de esas enseñanzas que uno recibe de niño y que, sin saber muy bien por qué, se quedan grabadas para siempre. Igual que cuando Don José nos explicó el ciclo del agua con el cuento de Gotín y Gotón. Todavía recuerdo los dibujos que hacía en la pizarra y cómo Gotín se evaporaba del mar mientras Gotón lo seguía hasta que completado el ciclo se volvían a juntar en el mar.
Estoy convencido de que tú también recuerdas enseñanzas de ese maestro o maestra, de ese profesor o profesora del instituto cuya manera de explicar trascendía el libro de texto.
Y cuento todo esto porque a veces no somos conscientes de que quienes nos dedicamos a la enseñanza podemos dejar un poso en el alumnado que les acompañe toda la vida. La forma de contar las cosas, de transmitirlas o incluso de actuar genera un impacto emocional que, en ocasiones, despierta vocaciones que estaban ahí, esperando.
Del auto judicial poco voy a añadir, salvo una reflexión. Detrás de cada palabra escrita hay horas y horas de trabajo silencioso de funcionarios y funcionarias de distintas unidades que investigan, estudian, analizan y redactan con el objetivo de garantizar el funcionamiento del Estado de Derecho. Los mismos empleados públicos que están sujetos al deber de servicio a la ciudadanía con independencia de quién ejerza el poder legislativo o ejecutivo.
Los mismos que, con profesionalidad y con vocación, consiguen que, aunque exista una sensación colectiva de desconfianza hacia las instituciones, estas sigan funcionando cada día.
Los mismos que mañana, a primera hora, estarán en la puerta de su colegio o instituto formando a quienes algún día sostendrán este país. Porque, por encima del ruido político y mediático, de los escándalos y de la confrontación permanente, son ellos quienes crecerán con la idea de que no hay límites al conocimiento y de que siempre se puede ir un poco más allá. Más «Plus Ultra».
Una semana más, gracias por leerme.
Y antes de terminar, voy a dejarte algo que ya están utilizando los opositores y opositoras que preparan la oposición conmigo y con todo mi equipo y que estos días, cuando la presión aumenta, les está viniendo especialmente bien. Se trata de un código descuento de Wetaca con una promoción 2x1 en el primer pedido, que puede solucionarte hasta dos semanas de comidas cuando apenas queda tiempo para nada más.
Yo no gano nada con ello, sino que es un servicio más que prestamos a quienes están preparando su oposición con nosotros. Simplemente me parecía una buena oportunidad para mis alumnos y esta semana he querido hacerla extensible también a ti como suscriptor de este cuaderno. El plazo finaliza el miércoles 27 de mayo a las 23:59 horas y puedes beneficiarte haciendo clic aquí.
Besos y abrazos,
Fran Nortes

